Diario del Magdalena, 8 de septiembre de 2009
Un fuerte impacto en las finanzas colombianas se tendrá como consecuencia de una reducción en las exportaciones de carbón lo que significará menos ingresos también para las regiones que se benefician de los tributos que se derivan del mineral. La ventas este año serán de 61 millones de toneladas cuando en principio se habían proyectado que llegaran a 70 millones.
Los despachos de carbón térmico desde Colombia, el quinto mayor exportador mundial, caerán 7 millones de toneladas este año, pero no será suficiente como para deprimir los precios en el superabastecido mercado europeo.
Solo entre los exportadores de carbón, Colombia no puede exportar a los retumbantes mercados asiáticos porque los fletes son muy costosos.
«A nosotros nos gustaría más carbón colombiano dentro de Europa. Pero con los inventarios tan altos y el flete prohibitivo, no lo podemos llevar a los clientes del Lejano Oriente», dijo Paul Graham-Clarke de corredores London Commodity Brokers (LCB), que inició la intermediación de carbón sudafricano entre consumidores finales y el pujante mercado indio.
La demanda europea para termoeléctricas combustionadas con cobre ha bajado debido a la desaceleración económica, y los compradores han limitado la capacidad de demorar embarques.
Los precios del carbón europeo despachado han estado en alrededor de 65-73 dólares por tonelada para la mayor parte del 2009, menos que el máximo histórico del año pasado. Los fundamentos a la baja sugieren que los precios del carbón podrían caer otros 10 dólares, dejando a los productores con márgenes sumamente estrechos.
Las exportaciones de Colombia en el 2009, sobre una base anualizada, se prevé que caerían a niveles del 2006, de unos 61 millones de toneladas, lo que representa un 11 por ciento menos que los 68,5 millones de toneladas del año pasado.
En los últimos cinco años al 2006, las exportaciones colombianas de carbón crecieron en 70 por ciento, a 60 millones de toneladas en respuesta a la creciente demanda de Estados Unidos.
A pesar de la débil demanda de carbón en los mercados clave colombianos de Europa y Estados Unidos, los productores del país suramericano no pueden recortar producción sin elevar los costos operacionales hacia niveles de baja rentabilidad. |