El Colombiano, 9 de septiembre de 2009
Este hecho es solo una muestra del compromiso social que tiene el gobierno y las compañías explotadoras con las comunidades y poblaciones mineras, que aunque hoy en número incalculable continúan dedicándose al oficio de forma ilegal, buscan mejoras formas de emplearse con seguridad.
Ponentes del XV congreso Colombiano de Minería, plantean la importancia de crear políticas que integren cada vez más a las comunidades en el desarrollo industrial de las zonas mineras.
Expresan que la responsabilidad social no solo se cierne al acompañamiento de los mineros para brindarle mejores oportunidades laborales y económicas, sino al cuidado del medio ambiente y el uso de tecnologías amigables con el ecosistema, el trato y respeto por las comunidades en las regiones de influencia minera.
"Hoy en día no es posible desarrollar proyectos mineros si no se cuenta con el respaldo de las comunidades del entorno, llámese indígenas, afros, campesinos. En todos los casos, las comunidades exigen que las empresas informen sobre los proyectos, que tengan en cuenta sus opiniones e inquietudes y las incorporen en los planes de manejo ambiental o social", expresa Álvaro Pardo, investigador de la Red Iberoamericana para la prevención y gestión de conflictos mineros, (Gecomin).
Para cumplir con la responsabilidad social es esencial escuchar las inquietudes de las distintas comunidades y crear estrategias conjuntas para que no sucedan bloqueos por parte de la población, como ya ha sucedido en zonas mineras del país.
"El tema que más preocupa es que las comunidades poco o nada perciben los beneficios de un proyecto minero que se desarrolla en lugares de vivienda. Y aquí las regalías son fundamentales, pues aunque las empresas cumplen con este requisito legal, los dineros se van quedando por el camino", concluye el investigador de Gecomin, Álvaro Pardo.
Un país competente
Hoy el país es el quinto mayor productor mundial de carbón, además de tener en las entrañas de sus minas metales y piedras preciosas, reconocidas en el mundo por su calidad, como las esmeraldas, el oro, la plata y el platino, entre otros minerales metálicos como el níquel, el cual también se encuentra a gran escala.
"El país está en un gran desarrollo minero, con una nueva expectativa pues históricamente hemos sido de vocación minera. Pero estas grandes inversiones para exploración y explotación deben ir acompañadas también de inversión social y participativa, pues el territorio es de todos", señala el profesor de la Universidad Nacional, representante del grupo de investigación Gemma, Jorge León Pérez.
Las poblaciones influenciadas por la actividad minera, en pro de aprovechar las cualidades del territorio, se deben articular al sistema financiero con una estructura y operación empresarial fortalecidas, para que éstas puedan ser competitivas y generar desarrollo, pues solo así se garantiza el mejoramiento de la productividad y competitividad, aconsejan los especialistas, en marco de la V Feria Minera.
Aporte de capital extranjero
El gran grueso de inversión en minería en el país pertenece a capitales extranjeros y al sector privado, que han visto el potencial natural del territorio, lo que ha permitido el desarrollo industrial de la explotación de este recurso natural.
Hoy encontramos compañías mineras con operaciones de producción con Glencore, Drummond, Anglo Gold Ashanti, Anglo American, Xstrata, en las principales regiones mineras del país, como los departamentos del César, Córdoba y la Guajira. Además otras de importante actividad exploratoria como Greystar Resources, Companhia Vale do Rio Doce, Río Tinto, entre otras. |